Dolares y Euros para ciegos

Tanto para los billetes nacionales como para los dolares y euros se busca siempre la forma de que las personas con discapacidad visual puedan identificarlos y manejar sus operaciones con los mismos.

Respecto de los Euros, que son los billetes usados en los países europeos, hay consenso en que son los más fáciles de identificar para las personas con discapacidad visual.

Como sabemos, en su diseño se tomaron en cuenta las recomendaciones hechas por las agrupaciones de ciegos europeas.

El sitio español Disc@panet explica que en los billetes su tamaño va creciendo desde el menor al mayor: los billetes de 5, 10, 20,50 y 100 euros crecen a lo largo y ancho, mientras que los de 200 y 500 euros crecen sólo a lo largo con respecto al de 100 euros. Además todos ellos se diferencian por el color y también por el número que representa su valor, que es de gran tamaño y cuyo color contrasta con el fondo del billete. Esto último es de gran utilidad para quienes aún tienen una visión parcial.

En el caso de las monedas, todas tienen características propias lo que permite diferenciarlas.

En el caso de los Dólares de Estados Unidos, el problema es mayor ya que no tienen marcas que los diferencien y todos son del mismo tamaño. Al respecto la American Foundation for the Blind recomienda doblar de manera diferente los billetes de diferente valor. Así cuando haya que usarlos, será más simple reconocerlos.

Lo ideal es que las monedas posean diferencias perceptibles al tacto en sus distintos valores y que los billetes tengan diferentes tamaños en cuanto a su ancho y longitud, o, al menos, en una de las dos dimensiones.

Las nuevas tecnologías de identificación de formas y de voz sintética permiten que se produzcan a un costo bajo dispositivos de pequeño tamaño que leen el valor de cada billete. En muchos países latinoamericanos se ha imitado el modelo dólar. Salvo mediante los identificadores del valor de cada billete con voz sintética, el paso a un sistema diferente es muy costoso.

En los Estados Unidos las dos organizaciones representativas de los intereses de las personas ciegas ante la sociedad, la National Federation of the Blind (NFB) y el American Council of the Blind (ACB) mantienen posturas contrapuestas respecto a la superación de esta situación claramente discriminatoria.

Los intentos de dotar a los billetes de distintos símbolos perceptibles al tacto que se han aplicado en varios países no han tenido éxito. El uso de los billetes hace que esos símbolos pierdan su valor identificativo a medida que los billetes por el uso sufran procesos claros y rápidos de arrugamiento.

 

Como, afortunadamente, entre las personas con discapacidad visual hay algunas que tienen un resto visual útil, es muy importante que monedas y billetes posean variaciones de colores con un contraste adecuado. Una situación muy insatisfactoria la tenemos con los dólares estadounidenses que son iguales en tamaño y en color. Sé que las personas ciegas practican estrategias loables de ordenación mediante modos diversos de doblado según valores.

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